por De Sicca
En este entrañable periodo navideño, propicio para predicar el amor y los buenos sentimientos, parece que a algunos se les atraganta el turrón (será por que no practican mucho lo primero y lo segundo no sale muy rentable).
Como saben, Corrupción Canaria instaló un puesto en el tradicional mercadillo de Santa Cruz de Tenerife, para vender las camisetas y promocionar nuestra página web. Durante las dos semanas que estuvimos allí, la cosa nos fue de puta madre (mil gracias a todos ustedes, amigos corruptos, por su buen rollo y por llevar nuestras camisetas). Pero el día 5 de enero, cuando nos preparábamos para la última noche de vorágine consumista, conocimos a…. El Subordinado.
Este personaje, tras comprobar nuestra licencia (más relimpia que las arcas del Tenerife), trató de coaccionarnos alegando pajas mentales varias. Cuando le preguntamos por el problema, y en un alarde de sinceridad, nos dijo (señalando el cartel de Corrupción Canaria) “¿y tú que crees?”. Al parecer, El Subordinado trabajaba para la Consejería de Fiestas del Ayuntamiento santacrucero. Y, por lo visto, al partido que lo gobierna no le hacen mucha gracia nuestros juegos de palabras. ¡¡¡Pero que susceptibles son, muchachos!!!
Tras ponerle las cosas claras el compañero Brass (que le enseñó “er copiray”), El Subordinado se piró a por refuerzos y mejores excusas. No tardó mucho en regresar, esta vez acompañado de alguien que dijo ser de Fiestas, sin especificar cargo. Comenzó entonces la parte más graciosa del día de Reyes. Según Cargo Público (llamémosle así) debíamos eliminar toda referencia a Corrupción Canaria ya que “no está permitido hacer publicidad de empresas en el mercadillo”… ¿¿Empresas?? ¡¡Pero si estábamos vendiendo putas camisetas en un chiringuito!! Es decir, como teníamos todos los papeles en regla y no podían obligarnos a cerrar, buscaron cualquier resquicio “legal” para, por lo menos, jodernos un poco e impedir que la marabunta humana de esa noche viera nuestro peligrosísimo cartel. Para evitar males mayores (nos amenazó con cerrar el puesto de no hacerlo), y hasta contactar con los equipos jurídicos de nuestra empresa multinacional en Masachussets, quitamos la pancarta durante un rato.
Sin embargo, Machango (los equipos jurídicos) se empolló la normativa y, como se podrán imaginar, nada impedía que en nuestro puesto anunciásemos nuestras camisetas. De hecho, bastaba con comprobar como “Collares Lolo”, “Artesanías Paca” o “Pipas de fumeta Lebowski” lucían sus flamantes carteles sin problema alguno. Por tanto, volvimos a colocar la pancarta y seguimos a lo nuestro. En eso estábamos cuando apareció otra vez El Subordinado y nos dijo; “Creía que erais gente de palabra. Habrá represalias!!”…. ¿Palabra? Quitamos el cartel presionados por sus mentiras ¿¿Cómo se atreve a hablarnos de honor alguien que nos está amenazando con represalias?? ¿¿Porqué cojones esperaron al último día, tras haber vendido la de dios, para intentar meternos presión?? Y lo que es peor ¿¿Porqué a estas alturas todavía nos sorprende un comportamiento tan cutre??¿¿Cómo es posible que nos siga desgobernando esta gente??
Corrupción Canaria ha dicho en otras ocasiones que no participa de ideologías o partidos políticos concretos. Desde luego, nos consideramos dentro del amplio movimiento social que ha surgido en Tenerife durante los últimos años, caracterizado por su crítica al conjunto de una clase política egoísta y negligente. Pero, como dicho movimiento, somos nosotros mismos los que dictamos nuestras decisiones (hasta que los canariones nos unten, por supuesto). En este sentido, únicamente somos un grupo de amigos/as que tratan de sacar adelante un proyecto con ilusión y sin ayudas oficiales. Los medios de que disponemos son nuestras camisetas, ésta página web y la colaboración de todos ustedes. Mientras contemos con su apoyo y participación, seguiremos adelante (y nuestro corrupto y represaliado cartel, también).
Respecto a las autoridades a las que no les gusta Corrupción Canaria, un poco de refranero popular:
Quien se pica… ajos come.
(choj, que a gusto me he “quedao”)